Existen este tipo de evocaciones que una vez desencadenadas, arrastran a la psiquis por caminos de asociaciones que el yo consciente parece haber optado hacer a un lado.
Algoritmo de sentimientos enredados en atemporalidad.

Ahondar en estos trazos pone en jaque a nuestras frágiles resignificacionesconscientes”. La prueba de un tiempo sin fisuras ni cortes arbitrarios aloja infinitas posibilidades de reconexiones prontas a ser destruídas. Fugaces, intempestivas, optimistas, ensombrecedoras, fulminantes, tranquilizadoras, nostálgicas: de cualquier manera atacan nuestras retinas.

Cauto, escribí un manual de instrucciones para aquellas que son recurrentes.

¿El remedio?

Huirles. Desmembrarlas en sus elementos primarios. Atacarlas en su carencia primera.

Detrás de eso se suele esconder al vacío, juntando polvo entre representaciones de sentido perecedero. ¿Acaso tienen algún sentido estas líneas? ¿Acaso evocarán más de lo mismo en otras mentes?

¿Es una náusea sartreana con una pizca de psicoanálisis de feria?

Feria, 5 años, pistolas de agua, verano, toldos verdes, asfalto estirándose, patio, verde, abejas, muerte.

1, 2… 5, 6… 10 palabras para llegar a la muerte, y no era el objetivo de la asociación libre llegar ahí… ¿O sí? Culpo el matar abejas en el patio de mi casa.

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